ROLLING STONE: THE KINGS!

Rolling-Stones-Wallpaper-classic-rock-17732124-1024-768Rolling Stone: The Kings!

 

Básicamente, todo en la historia de los Rolling Stones se puede cuantificar en forma de récords: son la asociación más larga en la historia del rock –todo empezó en Londres, en abril de 1962; sus números 1 en las listas de ventas se pueden contar haciendo una operación básica: enumerar los álbumes y los singles de su prolífica discografía; y su trascendencia en la historia de la música siempre les sitúa en el Top 10 de cualquier lista que se haga. Pero hay algo que va más allá de los números: los Rolling Stones son el icono más poderoso de la música contemporánea.

 

Es difícil encontrar a alguien que al oír su nombre no tenga una representación mental asociada instantáneamente. Los Beatles podrían ser más famosos que Jesucristo, pero los Rolling tienen un símbolo universal: una boca gigante de labios carnosos de la que emerge una lengua sexy. Sí, es la boca de Mick Jagger como John Pasche, el diseñador de este logo que está llamado a traspasar todas las barreras del tiempo, confirmaba en una entrevista a Vogue España. John y Mick se conocieron en una reunión formal para hablar del póster que la banda quería diseñar para una de sus primeras grandes giras por Europa y, como dice John, «la boca de Mick era algo tan prominente y característico que era imposible no fijarse. Estuve haciendo bocetos durante una semana y llevé a la siguiente cita el que creía que era el más adecuado para convertirse en un logo. Expresaba perfectamente la actitud de ‘chicos malos del rock n’ roll’ que ya tenían entonces. Era sexy y antisistema al mismo tiempo».

 

Pero en lo que se refiere a la imagen de los Rolling Stones hay algo casi tan universal como la boca de Mick Jagger y son sus pantalones vaqueros. Sí, Mick otra vez. Esta vez, por obra y gracia de la portada de Sticky Fingers que Andy Warlhol diseñó para este disco y en el que, además, fue en el primero que se incluyó el logo creado por John Pasche. ¿Cómo se dice? Repitamos todos a la vez: his-tó-ri-co. Cualquiera que haya visto, aunque sea sólo una única vez, la portada de este álbum sabe de qué va la cosa. Tiene un punto sexy bastante, ejem, evidente y, citando a David Lynch es algo muy «wild at heart».

 

De todos modos, no hubo que esperar a Sticky Fingers para darse cuenta de que los Rolling tenían un estilo arrollador y abrumador. Desde que a principios de los 60′ se recorrían las calles y los clubes de Londres en compañía de David Bailey –no había pareja de amigos más cool y más atractiva en todo el mundo, en ese momento, que la que formaban Bailey y Mick Jagger– la cosa quedó bastante clara: aquellos chicos lo tenían y no se parecía en nada a las buenas y santas maneras de los Beatles. Como escribe Grace Coddington (directora creativa de Vogue América) «eran los 60’s, una época excitante y David Bailey era increíblemente guapo. Él era todo por lo que suspirabas, era como un Beatle pero más accesible. Todas nos moríamos por posar para él, aunque él se lió con Jean Shrimpton». Pero esa es otra (y emocionante) historia.

 

Una de las personas que mejor conoce a los Rolling Stones, profesional y personalmente, es Gay Mercader. Él fue la primera persona que montó un concierto de los Stones en España y ha sido el promotor de tantas giras a lo largo de los más de 50 años de historia de la banda que la memoria se toma su (necesario) tiempo para recordar todas. Como él contó a Vogue España con motivo del 50 aniversario de la banda: «Adoro su música, pero después de haberles montado tantas giras y de haberles conocido, de haber pasado con ellos veranos y de haber hablado con ellos tanto, te puedo decir que les quiero. No puedo pensar en que les pase nada malo. Les quiero».

 

En esa entrevista contó una de las mejores descripciones que se puede hacer de ellos y que pertenece a ese legendario primer encuentro. «Alguien llamó a la puerta rítmicamente. Pregunté quién era. Y varias veces al unísono contestaron cantarinas: ‘The greatest rock n’ roll band in the world’. Abrí la puerta y no sé cómo lo habían hecho, pero se habían acoplado todos de una manera muy estética y perfecta. Allí estaban todos mirándome y sonriendo, después de la mejor presentación que nunca había oído. Eran los Rolling Stones. Miré aquella estampa y pensé: ‘La fotografía ha cobrado vida’». Magia.

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